El Potrillo “enamora” al Auditorio Nacional

Por Eduardo Gutiérrez Segura

Con una imagen de galán, ataviado con traje de charro azul marino con rayas gris, camisa blanca, corbatín granate, botonadura de oro, y una rosa roja en el ojal, Alejandro Fernández, nada más pisó el escenario, a las 20:45 horas, y “enamoró” a las mujeres, que no dejaban de gritar su nombre y decirle “¡papacito!”, “¡apachurro!” y “¡quiero!”, en el Auditorio Nacional.

Un popurrí, que incluyó las canciones “Llorando penas”, “Ojo por ojo”, “¿Dónde vas tan sola?”, “La mitad que me faltaba” y “Tú regresarás”, fue elegido por El Potrillo para arrancar su recital, que se extendió por más de dos horas, con un total de 35 cortes, entre música regional mexicana, baladas y su muy distintivo pop, en el marco de la presentación oficial de su disco Dos Mundos (Evolución + Tradición).

“Muy buenas noches México ¿cómo están? Encantado de estar aquí en el D.F., en uno de los mejores lugares del planeta, uno de los teatros más importantes del mundo. Ellos tocan (su mariachi, de 10 integrantes, y ocho músicos, entre los que hubo desde trompetistas, un bajista y hasta un saxofonista), yo canto y los que ponen el ambiente son ustedes”, saludó el intérprete.

Continúo entonces con “Mátalas”; “Loco”; “Cascos ligeros”; “Estuve”, autoría de Joan Sebastian; “La nalgadas”, –de la que enfatizó: “Ha tenido mucha polémica, no entiendo por qué si los mexicanos estamos acostumbrados a escuchar este tipo de líricas en voz de grandes ídolos, como Pedro Infante, Javier Solís, Jorge Negrete, Antonio Aguilar y mi propio padre Vicente Fernández” –, y “Nube Viajera”.

Para poner el punto final a sus interpretaciones vernáculas, deleitó con un tributo a Juan Gabriel (“Ya lo sé que tú te vas”, “La diferencia” y “Te sigo amando”). En punto de las 20:31 horas decidió que era momento de mostrarse con un look más relajado, sin embargo, dejó atrás su característico pantalón de piel, y apareció semi-formal con saco; camisa blanca; jeans; corbata y chaleco negro, y botas mineras.

Siguió entonces con “Pecadora”; “Cuando digo tu nombre”; “Me hace tanto bien”: “Qué difícil es”, cóver de José José; “Canta corazón”; “Qué voy hacer con mi amor”, “Qué lástima”; “Felicidad” (autoría de Sandoval, y que cantó por primera vez en un escenario); “Me dediqué a perderte”; “Te voy a perder”; “Serenata huasteca”, y “Como quien pierde una estrella”, tras la que realizó su primer encore.

Regresó a las 10:40 p.m., ante la insistencia de los 10 mil presentes, con una playera que tenía el rostro de James Dean y entonó “Se me va la voz”, “No se me hace fácil”, “Sin tantita pena”, “Si tú supieras” y “Mañana es para siempre”, con la que se despidió definitivamente, a las 23:06 horas, no sin antes reconocer: “Por mucho, uno de los mejores públicos que he tenido aquí. Gracias, los quiero mucho”.

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